MI MENTOR ME DIJO...
MI MENTOR ME DIJO... PREPÁRATE BIEN, VA A LLEGAR
Harold Cordero fue moldeado por tres mentores transformadores: su padre William, que le enseñó cómo hacer que las cosas pasen; don Teófilo de la Torre, que lo orientó en sus primeros pasos en la Administración Superior del ICE; y don Gerardo Méndez, quien le abrió la visión estratégica durante la apertura del mercado de telecomunicaciones. Fue en este último encuentro donde Harold descubrió que el análisis profundo, la propuesta de soluciones y la ejecución constante eran el camino hacia cargos de autoridad.
LIDERAZGO COMUNITARIO COMO FUNDAMENTO
Su padre William le mostró desde la infancia que un verdadero líder es quien hace que las cosas pasen, quien moviliza a la comunidad hacia objetivos comunes.
APERTURA A NUEVOS PARADIGMAS
Don Gerardo lo introdujo a marcos de análisis nunca antes vistos en el ICE: ARPU, churn, participación relativa de mercado, y la metodología de McKinsey.
HAMBRE DE CONOCIMIENTO
La disposición de Harold a intercambiar notas técnicas y referencias con mentores experimentados le permitió acelerar su curva de aprendizaje estratégico.
BUSCAR EL PROBLEMA DIFÍCIL
Don Gerardo le enseñó a elegir retos que otros evitaban, analizarlos con profundidad y proponer cursos de acción concretos.
IMPLEMENTACIÓN COMO COMPROMISO
No basta analizar y proponer: llevar las soluciones a la acción y hacerlas crecer al siguiente nivel es lo que distingue al ejecutivo verdadero.
PERSISTENCIA CONSTANTE
Sus Mentores: William Cordero, su padre, le mostró desde la infancia el poder del liderazgo comunitario y la capacidad de movilizar a otros hacia objetivos comunes. Teófilo de la Torre fue su brújula en los primeros años en la Administración Superior del ICE. Pero fue Gerardo Méndez —ejecutivo que había hecho carrera en el extranjero en compañías como Nortel, Philips y otras firmas de tecnología— quien transformó su pensamiento estratégico. Durante la apertura del mercado de telecomunicaciones, don Gerardo lo mentoreó con fervor, enseñándole a buscar problemas difíciles, analizarlos profundamente, proponer cursos de acción y llevarlos a su próximo nivel. Y le vaticinó con certeza: “Usted prepárese bien, porque va a llegar a un cargo de autoridad importante dentro del ICE. Es cuestión de tiempo.” Harold honra su legado replicando esa filosofía en sus enseñanzas y en los foros de integración eléctrica regional.
RIGOR ANALÍTICO
Profundidad en el análisis de problemas complejos, no superficialidad
ACCIÓN CONSTANTE
La propuesta vale poco sin la implementación consistente
LLEVAR AL PRÓXIMO NIVEL
Cada solución implementada es un trampolín hacia desafíos mayores
VISIÓN PROSPECTIVA
Ver el potencial antes de que exista evidencia de él










