"A este mundo vinimos a dos cosas: aprender y servir"

Carmen Mayela Fallas, Fundadora y presidenta de CCK

En el panorama empresarial centroamericano, pocas historias de transformación resultan tan inspiradoras como la de Carmen Mayela Fallas. Fundadora y presidenta de CCK, ha construido durante cuatro décadas una de las redes de comunicación corporativa más importantes de la región, operando en siete países y sirviendo a las empresas más relevantes del mercado.

Su trayectoria combina de manera única tres dimensiones vitales: el emprendimiento empresarial exitoso, la vocación educativa sostenida durante 37 años como profesora universitaria, y un profundo compromiso social a través de múltiples organizaciones. Quienes la conocen profesionalmente -directivos que han trabajado con ella durante décadas, colegas empresariales y líderes del sector social-, coinciden en un rasgo que trasciende los números: una coherencia absoluta entre sus valores declarados y sus acciones, que la convierte en referente de un liderazgo raro en la región: uno que integra éxito empresarial con impacto social auténtico.

Esta conversación exclusiva con FactorLiderazgo.org, en el marco del 75° aniversario de La República, revela no solo las claves de su éxito, sino una filosofía de vida basada en la convicción de que “no existen los límites”.

RAÍCES Y FORMACIÓN

FactorLiderazgo.org: Carmen, comencemos por sus orígenes. ¿Dónde nació y cómo fue ese entorno que la formó?

Carmen Fallas: Crecí en un entorno completamente rural. Ambas familias, los Fallas y los Carranza, tenían un desarrollo profundo en el sector agrícola productivo. Mi papá y su familia producían caña de azúcar, tenían trapiches y toda una operación agrícola. La familia de mi madre tenía mayor diversidad: producían caña, café, frutales y además comerciaban.

Crecí con gran libertad en ese entorno rural. La Costa Rica de esa época permitía que los niños creciéramos con una independencia extraordinaria. Ese ambiente marcó mi personalidad. Las personas más influyentes fueron mis padres, especialmente mi madre, una mujer extraordinaria, inteligente, brillante, con sentido del humor, independiente y siempre enfocada en la autonomía financiera de la mujer.

FL: Su madre parece haber sido fundamental. ¿Puede compartir algo específico sobre su influencia?

CF: Mi madre fue absolutamente adelantada para su época. Nunca, y quiero enfatizar esto, nunca me aceptó que le pidiera permiso para nada. Desde niña, cuando llegaba con cualquier propuesta, ella me interpelaba: “¿Y por qué? Contame, ¿qué pensás vos? ¿Quiénes son esas personas? ¿Las conocés? ¿Qué impresión te dan?”. Me obligaba sistemáticamente a llegar a mis propias conclusiones.

Esto marcó mi vida de manera absoluta. Me enseñó a adueñarme de mis decisiones, a tener independencia. Tengo un solo ídolo en mi vida y es ella. Tuve la fortuna de que viviera 102 años y durante toda su vida fue mi mejor amiga, mi persona más cercana. Se llamaba Amable Divina, ¿puede creerlo? Era exactamente eso: tenía una empatía extraordinaria, una magia para hacer sentir bien a toda persona que se acercara a ella.

FL: ¿Cuál fue su primer momento de liderazgo real?

CF: El primer momento de liderazgo real lo viví a mis 17 años cuando participé en el programa de intercambios culturales de American Field Service (AFS). Mi madre me empujó, siempre quiso que sus cinco hijos estudiáramos fuera y viéramos el mundo con distintas perspectivas.

Durante ese año en Estados Unidos, entre mis 17 y 18 años, no solo terminé la secundaria sino que di aproximadamente 50 conferencias representando el espíritu del intercambio cultural. Era una responsabilidad enorme: hablar en un idioma que no era mi lengua nativa sobre cómo crear un mundo de respeto y entendimiento. Los primeros dos meses aprendí el inglés, al tercer mes ya estaba dando conferencias. Esa experiencia me abrió los horizontes y me hizo asumir mi vida completamente en mis manos.

PRIMEROS PASOS PROFESIONALES

FL: ¿Cómo fue su transición a la vida universitaria y profesional?

CF: Cuando regresé de Estados Unidos, entré a la UCR a estudiar Tecnología de Alimentos porque siempre me encantaron las ciencias. Mis profesores decían que tenía que estudiar una carrera científica. Pero en octubre del primer año, un día en el laboratorio, completamente sola, me puse a llorar y dije: “Esto no es para mí. Yo no puedo vivir sola en un laboratorio. Esta no es mi naturaleza”.

Empecé a buscar y llegué a Comunicación. Todo lo que había aprendido en ciencias me sirvió, pero encontré mi verdadera vocación. En mi tercer año surgió una oportunidad en el Parque Nacional de Diversiones como encargada de relaciones públicas y publicidad. Me presenté y me contrataron.

FL: ¿Qué significó esa primera experiencia de liderazgo formal?

CF: El Parque Nacional de Diversiones es una organización increíble, un proyecto de la Asociación Pro-Hospital Nacional de Niños con un concepto extraordinario: “el niño sano ayuda al niño enfermo”. Fue concepción del doctor Roberto Ortiz Brenes, quien se convirtió en mi primer jefe.

A mis 22 años tuve a mi cargo 25 personas. Era una responsabilidad enorme. Mi equipo incluía a los guías del parque, jóvenes que educaban a los visitantes sobre por qué el parque quería ser un lugar distinto. También tenía a mi cargo el equipo de eventos y toda la comunicación. Me tocó diseñar la primera campaña de publicidad del parque.

Para lograrlo, eché mano de todos mis compañeros de la universidad, de todos los que sabían un poco más que yo. Trabajaba de martes a domingo y estudiaba por las noches. A partir de ahí llevé todos mis cursos nocturnos, terminando mi bachillerato y licenciatura mientras trabajaba.

FL: ¿Qué aprendió de esa experiencia en una organización con propósito social?

CF: Aprendí no solo de mi desarrollo profesional, sino sobre el rol de una organización y su impacto en la sociedad. Cuando llegábamos al Hospital de Niños a hacer entregas de equipos, te dabas cuenta de la capacidad del Parque de hacer un impacto real, de cambiar vidas.

Esa experiencia me enseñó que el rol de toda empresa es aportarle valor a la sociedad. Por obvias razones era evidente en una ONG, pero esa lección aplica para cualquier organización empresarial. También fue mi primera experiencia con responsabilidades financieras reales: ideamos programas de visitas para escuelas y fiestas de cumpleaños para generar ingresos entre semana.

LA VISIÓN EMPRENDEDORA

FL: ¿Cómo nació la idea de fundar CCK?

CF: El factor determinante ocurrió cuando aún estaba en la universidad. Recibí una conferencia de Ángela De León, una puertorriqueña que habló sobre agencias de relaciones públicas y comunicación. Era la primera vez que oía sobre ese concepto.

Al salir de la charla investigué todo lo que pude, escribí una página con un anteproyecto y lo guardé porque sabía que ese iba a ser mi proyecto. En la universidad conocí a quien hoy es mi socio y esposo, Edgar Mata. Le conté mi visión y aunque inicialmente tomó otro camino como presentador de televisión, eventualmente lo convencí.

FL: ¿Cuánto tiempo pasó desde la idea hasta la ejecución?

CF: Entre el día que concebí la idea y el día que arrancó el proyecto pasaron ocho años. En 1988 Edgar Mata y yo fundamos CCK de Centroamérica (Comunicación Corporativa Ketchum de Centroamérica). Éramos dos personas en una pequeña oficina, pero con una visión clara: queríamos dar un servicio integral de comunicación a empresas.

Desde su fundación la empresa nació con la idea de ser regional, por eso el nombre “de Centroamérica”. En aquel momento la región experimentaba varios conflictos armados y la situación era sumamente crítica, pero esa era nuestra visión y diez años después empezó a hacerse realidad.

FL: ¿Cómo lograron la internacionalización siendo aun tan pequeños?

CF: En 1994 vimos la tendencia hacia las afiliaciones internacionales. Decidí buscar una empresa internacional de la cual aprender. Hice algo que hoy parecería lógico pero en aquella época, sin internet, era el único camino.

Conseguí la revista “Strategist & Tactics” que publicaba el top 10 de agencias de PR en Estados Unidos. Escribí a los presidentes de cada una diciendo quiénes éramos y que queríamos una cita en Nueva York. Siete me respondieron y me dieron cita.

Mi amiga en Nueva York me preguntó: “¿Cómo conseguiste reuniones con siete presidentes?”. Le dije: “Les escribí una carta”. Creo que las limitaciones nos las creamos nosotros. No hay límites. La gran mayoría de las personas son generosas y abiertas.

FL: ¿Qué resultó de esas reuniones?

CF: Cuatro empresas nos ofrecieron afiliación inmediatamente. Pero Ketchum dijo algo diferente: “Nos encanta su visión y filosofía, es compartida con la nuestra”. Su director de desarrollo internacional quería visitarnos.

Cuando salimos, le dije a Edgar: “Esta es la empresa, porque quieren una relación real”. Ray Kotcher, quien luego sería CEO y luego Chairman de Ketchum Global, vino a Costa Rica. Les pedimos la representación no solo para Costa Rica sino para toda Centroamérica y el Caribe, cuando no teníamos ni una operación fuera del país.

Lo más importante que descubrimos en aquella época fue que, guardando las proporciones de tamaño y recursos, no había diferencia de capacidades entre ellos y nosotros. Éramos ocho personas, pero teníamos la misma capacidad estratégica y creativa. Esa oportunidad de medirte te da confianza absoluta.

FILOSOFÍA DE LIDERAZGO

FL: Con toda esta experiencia, ¿cómo define usted el liderazgo?

CF: Liderar es la capacidad de convertir una visión en resultados medibles que tengan impacto y puedan transformar la vida de las personas y las organizaciones. Hoy día, liderar es construir confianza y convicción, sobre todo en períodos de incertidumbre. La gente necesita certezas y el líder tiene esa responsabilidad.

Es construir futuro no solo para la empresa sino para todas las personas vinculadas. Lo más importante es agregarle valor a la sociedad. Liderar es atreverse a abrir caminos cuando aparentemente no existen, guiar a los equipos con coherencia. La coherencia es el factor más relevante en un mundo donde hemos perdido la confianza en las instituciones.

FL: ¿Cuáles son sus valores innegociables como líder?

CF: Primero, el respeto. Segundo, la coherencia. Tercero, la responsabilidad o “accountability”. Y también el coraje: tener la fuerza para asumir riesgos, tomar decisiones difíciles y afrontar situaciones complejas.

FL: ¿Qué habilidad considera la más importante que ha desarrollado?

CF: La conexión emocional con la gente. Pienso que es una condición muy relevante de cualquier líder: lograr conectar. Es estar atento con todos tus sentidos, abierto a escuchar, ver, comprender el contexto de cada persona, su realidad, sus expectativas, sus necesidades.

No sé si esta capacidad la tengo por naturaleza o la he desarrollado, pero para mí resulta natural acercarme a las personas. Creo relaciones muy fuertes. Tengo relaciones de amistad de 40 o 50 años, relaciones fuertes de familia y en el mundo de los negocios. Conectar con las emociones de la gente es fundamental.

FL: Como mujer joven líder en los 80s, ¿qué tuvo que desaprender?

CF: Creía que siendo mujer y joven tenía que ser bastante dura, que no podía mostrar vulnerabilidades. Me sentía obligada a blindarme, evitando mostrar vulnerabilidad emocional porque las mujeres líderes éramos percibidas como demasiado emocionales.

Hoy sabemos que la vulnerabilidad nos permite mostrarnos con autenticidad y humanidad, y eso nos acerca a nuestra gente. Con el tiempo abandoné esa creencia equivocada.

DECISIONES CRUCIALES

FL: ¿Cuál ha sido la decisión más difícil de su carrera?

CF: Las decisiones más difíciles siempre han estado asociadas a dilemas éticos. En nuestra industria debemos asegurarnos de que las empresas para las que trabajamos compartan nuestros valores esenciales.

Le comparto un ejemplo: en el año 2000 ganamos una licitación de una de las principales instituciones de gobierno en un país de la región, era el negocio más grande que habíamos logrado. Cuando tuvimos las primeras reuniones, la persona a cargo me dijo: “Voy a renunciar porque aquí hay problemas de carácter ético, pero ustedes ganaron legítimamente”.

No pensé ni un segundo. Le dije: “Si usted que está dentro tiene esta claridad, este no es lugar para nosotros”. Regresé, se lo conté a Edgar, estuvo completamente de acuerdo. Renunciamos al proyecto más grande hasta ese momento.

FL: ¿Ha tenido algún error del cual haya aprendido significativamente?

CF: Tengo un carácter fuerte. Hace muchos años una persona en mi equipo que me traicionó y la forma en que lo manejé me dejó insatisfecha para siempre. Me enojé, lo hice mal. De eso aprendí que nada merece que pierdas tu compostura. Pierdes la oportunidad de enseñar. Cuando tienes esa situación de frente, tienes la oportunidad de enseñarle a alguien, y no es enojándote que se logra un impacto positivo. Es la lucha del ser humano con su ego.

MODELO DE NEGOCIO Y TRANSFORMACIÓN

FL: ¿Cuál es la estructura actual de CCK?

CF: Vamos a cumplir 40 años en enero de 2028. Somos parte del Grupo Verbum con operaciones en siete países: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá, República Dominicana y Costa Rica como casa matriz. Somos 85 colaboradores en toda la región.

Hoy, nuestro alcance trasciende Centroamérica. Trabajamos proyectos en la Latino América para un extraordinario grupo de clientes que confían en CCK para el desarrollo de sus estrategias de comunicación.

FL: Mencionó procesos de reinvención. ¿Cuáles han sido?

CF: En los últimos 12 años hemos hecho tres procesos profundos de reinvención. El primero con el boom de medios digitales y redes sociales. El segundo durante la pandemia con la virtualidad y modelo híbrido. Y ahora, desde enero, estamos en el más profundo: la inteligencia artificial.

Es un nuevo paradigma, un cambio estructural no solo en comunicación sino en toda la existencia humana. Es nuestro mayor desafío. Debemos redefinir lo que hacemos y cómo ayudamos a nuestros clientes en esta nueva realidad.

FL: ¿Cómo están abordando la inteligencia artificial?

CF: Primero diseñamos una política clara de uso ético y transparente. Este año nuestro campamento regional de capacitación, que llevamos 25 años realizando, lo dedicamos completamente a IA. Con el apoyo de un consultor externo, estamos desarrollando un proyecto integral, tenemos grupos de trabajo analizando procesos, diseñando y probando prototipos.

Nuestra gente está haciéndolo con nosotros. Seguimos a Ethan Mollick y creemos en su propuesta de co-inteligencia. Es un desafío ético enorme sobre cómo usamos la IA con transparencia frente a nuestros clientes.

FL: Desarrollaron un modelo único de sostenibilidad. ¿Puede explicarlo?

CF: Hace 20 años Edgar y yo evaluamos las opciones para darle sostenibilidad futura a nuestros negocios. En el fondo somos una empresa familiar y, por tanto, teníamos varios caminos. Como popularmente se dice, podíamos “engordar el chancho para venderlo” o “ordeñar la vaca hasta pensionarnos”. Descartamos ambas.

Elegimos crear un modelo de sostenibilidad: darle participación accionaria a quienes nos ayudaron a construir la empresa. Lo hicimos de manera paulatina a medida que ese grupo crecía en experiencia y se desarrollaba. Hoy tienen el 46% de la empresa. Ellos son los líderes actuales, tienen la operación en sus manos. Ver su crecimiento integral es sumamente satisfactorio. Cuando nos vayamos, ellos serán la garantía de continuidad.

EL EQUIPO Y LA CULTURA ORGANIZACIONAL

FL: ¿Cómo está conformado su equipo directivo?

CF: Es fundamental asegurar que el equipo implemente la estrategia vigente pero simultáneamente crear condiciones para la disrupción y el pensamiento creativo. Ese equilibrio dual es complejo pero esencial.

Tenemos una composición muy interesante: Edgar Mata, nuestro cofundador y CEO, es un experto en reputación y manejo de crisis con un enfoque en la excelencia y la calidad de nuestros servicios; Layla Poveda, nuestra COO aporta pensamiento crítico y una capacidad de implementación extraordinaria; Marcela Alfaro, es una estratega excepcional, quien dirige nuestra operación de Costa Rica; David Fallas, joven y disruptivo, nos guía en temas de innovación; Magaly Acosta, quien inició hace 38 años como recepcionista no ha parado de crecer y hoy maneja la administración y finanzas de las empresas con estricto orden y disciplina y Ramiro Casó, psicólogo, mercadólogo y apasionado por la ciencia de datos, nos acompaña como director externo aportándonos visión en temas de innovación.

Todos tenemos perspectivas diferentes y hay espacio para eso. Esa diversidad es lo que nos permite reinventarnos constantemente.

FL: ¿Cuál es su principio para formar líderes?

CF: Dándoles responsabilidades reales, enfrentándolos a desafíos. Darles responsabilidad Y autoridad, darles espacio. El modelo 70-20-10 es clave: 70% aprendizaje en la práctica, 20% mentoría, 10% formación tradicional.

En América Latina lamentablemente ponen el 100% del esfuerzo en ese 10% y creen que resolvieron. La gente necesita oportunidades reales, proyectos desafiantes, espacio para equivocarse y aprender.

FL: ¿Qué característica de su equipo recomendaría a otras organizaciones?

CF: Hay dos aspectos clave para CCK. El primero, la disciplina estratégica. Somos muy disciplinados en la estrategia. Y el segundo es la capacidad de reinventarnos, de observar, analizar el contexto, tener las antenas conectadas y adelantarse.

Hay que estar abiertos al cambio, a la disrupción. Los fracasos vienen de aferrarnos a lo que ya hacemos. Hay que abrazar la incertidumbre y vivir con ella.

DIMENSIÓN SOCIAL Y EDUCATIVA

FL: Además del empresariado, tiene un fuerte compromiso social y educativo.

CF: Mi vida profesional siempre ha estado movida por tres fuerzas: la emprendedora, la de formación/educación, y la de servicio. Las he integrado todas simultáneamente a lo largo de mi vida adulta.

Fui profesora en propiedad en la UCR durante 37 años, siempre dando al menos un curso mientras desarrollaba la empresa. Me pensioné hace dos años. Contribuí a la formación de unos 1,200 profesionales de comunicación. Enseñar me mantenía actualizada, tenía la responsabilidad de llevar información de última generación a mis estudiantes pero, al mismo tiempo, me permitía aprender de mis alumnos. Estar cerca de los jóvenes, comprender sus intereses, preocupaciones y su pensamiento, es un verdadero privilegio.

FL: ¿Cuáles son sus principales involucraciones sociales actuales?

CF: Soy miembro de juntas directivas de varias organizaciones. En Amigos del Aprendizaje (ADA) trabajamos en mejorar la capacidad de lectura y escritura de niños en escuelas públicas del país. En Fundación Saprissa usamos el deporte como mecanismo de integración social con las Escuelas de Valores Saprissa en comunidades urbano-marginales.

Asimismo, formo parte de la Junta Directiva de Creciendo Juntos, una ONG apoyada por Península Papagayo, mejorando la calidad educativa de 19 centros en Guanacaste desde el año 2000. Estuve 10 años en Horizonte Positivo apoyando proyectos como la implementación del Índice de Pobreza Multidimensional, IPM y el IPM empresarial.

Agradezco mucho la oportunidad de servir desde estas organizaciones. He recibido tanto que no me alcanzará la vida para devolver.

VIDA PERSONAL Y EQUILIBRIO

FL: ¿Cómo logra el equilibrio con tantas responsabilidades?

CF: Como crecí en el campo, quise acercarme de nuevo a la naturaleza. Tenemos un terreno en Guanacaste donde hemos hecho un proyecto de reforestación. Se llama “La Divina”, en honor a mi madre. Es un lugar de paz, descanso y convivencia con la naturaleza.

Sembramos árboles forestales y frutales. Ya tenemos un pequeño bosque. También tenemos huerta, gallinas y montamos a caballo -mi mamá me enseñó a montar desde los 4 años. Me encanta cocinar. Leo mucho, me gusta bailar.

Tengo una vida familiar muy rica. Somos cinco hermanos muy unidos. Cuando mamá vivía nos reuníamos todos los domingos al mediodía, sin excepción. Hoy lo hacemos mensualmente. Tengo amigos del alma, 40-50 años de amistad. También tengo una segunda familia en Estados Unidos, los Richardson, que me adoptaron durante mi intercambio.

FL: ¿Se da espacio y tiempo para sus sueños personales?

CF: Toda mi vida quise aprender francés. Este año decidí cumplir ese sueño y me fui tres meses a París. Empecé de cero y llegué al nivel B1. Ya estoy leyendo mi segundo libro en francés. Mi sueño es algún día leer a los grandes pensadores franceses en su lengua original: Rousseau, Voltaire, Beauvoir.

FL: Ha logrado mantener una relación empresarial y personal exitosa con su esposo.

CF: Edgar es un compañero extraordinario y ha sido fundamental en todo lo que he logrado. Siempre me ha mostrado muchísimo respeto, no solo como pareja sino profesionalmente. Me ha dado mi lugar, ha comprendido las potencialidades de cada uno. Eso no lo hace cualqueir hombre. A lo largo de los años hemos desarrollado una forma de trabajo conjunto, basada en el diálogo y la negociación constantes.

Edgar me inspira diariamente. El mérito de mis logros es de él en gran medida.

IMPACTO Y LEGADO

FL: ¿Cuál considera ha sido su impacto más significativo?

CF: Primero, contribuimos a crear una industria que no existía. Las relaciones públicas y comunicación corporativa en los 80s era una función básica en algunas instituciones gubernamentales. El sector privado no tenía servicios ni entendimiento de su importancia. Colaboramos en construir una industria hoy creciente y relevante en toda la región.

Segundo, el impacto a través de los estudiantes que pasaron por mi aula durante 37 años. Y tercero, el crecimiento de toda la gente que ha pasado por nuestras empresas. Muchos han abierto sus propias empresas, otros trabajan en corporaciones. Hemos sido un foco de crecimiento.

Tercero, la contribución a través de nuestros clientes, a los cuales aportamos estrategia de comunicación y de relaciones con sus stakeholders como componente indispensable para alcanzar sus objetivos empresariales y organizacionales.

FL: ¿Cuál es su propósito más profundo?

CF: Quiero tener un impacto positivo en la gente, a través de la empresa, la universidad, las organizaciones sociales.

Ayer en nuestro chat interno, una colaboradora compartía que estábamos apoyando un programa para operar gratuitamente a 150 niños con estrabismo, incluyendo niños indígenas. Esto es maravilloso. Cambiamos miles de vidas a través de nuestro trabajo. Somos muy afortunados. No se puede pedir más a la vida.

VISIÓN DE FUTURO

FL: ¿Qué consejo daría a los futuros líderes de la región?

CF: Les diría que se mantengan fieles a sus valores, sobre todo cuando el entorno los ponga a prueba. El liderazgo auténtico se construye sobre los valores, no sobre las circunstancias. Segundo, rodearse de las personas correctas es fundamental. Tercero, abrazar la disrupción, es indispensable. Y cuarto, ser generosos con quienes te ayudan. Devolver, devolver, devolver.

Nunca dejar de aprender. A este mundo vinimos a dos cosas: aprender y servir. No creer nunca que lo sabes todo. Administrar el ego, saber cuándo dar espacio a los demás. Compartir los logros con generosidad. Tener conciencia de que lo logrado es porque hay muchas voluntades detrás.

FL: ¿Qué mensaje de esperanza les daría sobre las oportunidades?

CF: Que no existen los límites. Cada día hay menos límites, más oportunidades, cosas más extraordinarias. La velocidad del cambio es impresionante.

Crean en ustedes mismos. No se impongan límites ni acepten que otros se los pongan. Los límites nos los creamos nosotros. La mayoría de la gente es generosa y abierta. El mundo está dispuesto a ayudar. La fuerza del individuo marca el camino. Lo que llevas dentro es lo que te hará alcanzar tus propósitos.

FL: ¿Cuál es el rol del liderazgo en el desarrollo futuro de América Latina?

CF: Dependemos absolutamente del liderazgo. Una persona puede hacer la diferencia. El líder tiene la responsabilidad de inspirar, guiar, predicar con el ejemplo, abrazar con su gente los desafíos, darles convicción, mostrarles el camino, darles oportunidad para crecer.

Tenemos carestía de liderazgo, pero soy optimista. Creo en las generaciones jóvenes. Solo hay que darles oportunidad, crear condiciones para que florezcan. En un mundo que camina hacia el individualismo, es importante formar en responsabilidad social. Las nuevas generaciones tienen presente el tema ambiental pero falta la parte social. Hay que darles herramientas para comprender su rol en la sociedad.

FL: Si pudiera enviarle un mensaje a su versión joven, ¿qué le diría?

CF: “Vas bien, pero sigue esforzándote, jamás te confíes”.

REFLEXIONES FINALES

FL: Después de toda su trayectoria, ¿qué la motiva a seguir?

CF: El impacto positivo que podemos tener en la vida de las personas. Cada conexión, cada proyecto, cada estudiante, cada colaborador. Trabajamos con los grupos empresariales más importantes de la región. Más allá del negocio, estamos cambiando vidas.

Cuando veo proyectos como el de operar niños con estrabismo, programas educativos, transformación de empresas…cambiamos vidas a través de nuestro trabajo. Tener esa claridad nos da propósito. Somos afortunados.

FL: Si no hubiera seguido este camino, ¿qué otra cosa hubiera hecho?

CF: Me encanta escribir. Creo que hubiera sido escritora. Me fascina la novela histórica, crear escenarios, historias, enseñanzas a través de la escritura. Es mi género favorito. De hecho, me gustaría publicar algún día un libro en memoria de mi madre.

FL: Una última reflexión sobre su filosofía de vida.

CF: Todo lo que somos es producto de la generosidad de tanta gente que nos ha dado guía, inspiración, consejo, conocimiento. Por eso mi filosofía es clara: a este mundo vinimos a dos cosas: aprender y servir. Y no me alcanzará la vida para devolver todo lo que he recibido.

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