Me gustaría que los futuros líderes en América Latina entiendan que el liderazgo no es solo sobre el éxito personal, sino sobre el servicio.
Silvia Castro, Presidente Junta Directiva ULACIT
Desde muy pequeña -4 años-, organizaba a sus muñecas en fila para darles clases frente a una pizarra improvisada. Incluso garabateaba cuadernos para inventar “libros de texto”. Esa inclinación temprana por enseñar y liderar no era casualidad: pertenece a una estirpe marcada por la educación y el compromiso con el conocimiento. Su bisabuela estuvo vinculada al histórico Colegio Superior de Señoritas, su abuelo fundó en 1936 una de las primeras escuelas de educación a distancia en Costa Rica, la Escuela Comercial Castro Carazo, y la familia Castro Carazo ha sido referente en proyectos educativos durante generaciones.
Hoy, Silvia Castro preside ULACIT y es reconocida como una de las líderes más influyentes en educación, innovación y gestión en la región. Bajo su liderazgo, ULACIT se convirtió en la primera universidad privada de Centroamérica en ingresar a los rankings mundiales universitarios, estableciendo nuevos estándares de calidad en la educación superior costarricense. Su formación incluye estudios en Harvard y un doctorado de la Universidad de Pennsylvania, combinando rigor académico con visión empresarial estratégica.
En esta conversación con InfoLiderazgo.com, comparte su filosofía sobre la integridad, su trayectoria marcada por convicciones firmes, y su visión de futuro en un mundo atravesado por disrupciones tecnológicas y sociales.
La esencia del liderazgo
FactorLiderazgo.org: Si hubiéramos quedado en encontrarnos en una librería, ¿en qué sección te encontraría?
Silvia Castro: Dada mi larga historia como miembro de Amazon desde 1993, la idea de una librería física como “favorita” es más bien nostálgica. Si tuviera que elegir un espacio predilecto para leer y discutir, sería la última librería que visité mientras estudiaba en Harvard. Ahí me encontrarías en una de dos secciones: Arte o Historia, muy probablemente en la de Historia del Arte.
FactorLiderazgo.org: ¿Qué significa para Silvia Castro liderar?
Silvia Castro: Para mí, liderar se define por un conjunto de cualidades esenciales, siendo la integridad la más importante. Esto implica actuar con rectitud, ser honesto, leal, responsable y respetuoso. La integridad es el eje central que distingue a un líder efectivo. Si bien existen otras cualidades cruciales, como la comunicación efectiva, la integridad cobra una relevancia aún mayor en la era actual, especialmente con el avance de la inteligencia artificial, donde la ética y la confianza son primordiales.
FactorLiderazgo.org: ¿Cómo describiría la evolución de su propia concepción de liderazgo a lo largo de su carrera?
Silvia Castro: Mi concepción de liderazgo ha evolucionado significativamente. En la juventud, inicié con un fuerte idealismo -crecí con el Manifiesto Comunista bajo el brazo, que se fue curtiendo con la experiencia para comprender la sutil diferencia entre lo que es posible desde el realismo y lo que se aspira desde el idealismo. El desafío de la madurez ha sido mantener la esperanza, la pasión y la confianza en el prójimo, a pesar de encontrar personas que no siempre actúan con integridad. He aprendido a navegar contextos y equipos donde no todos comparten las mismas reglas de juego, entendiendo que la madurez del liderazgo reside en mantener los principios sin caer en el cinismo.
Trayectoria y raíces
FactorLiderazgo.org: ¿A qué edad comenzó a liderar?
Silvia Castro: Mi vocación por el liderazgo se manifestó desde muy joven. Fui líder estudiantil durante toda mi etapa escolar, presidiendo mi grupo y el colegio en mi último año, y desarrollando proyectos de trabajo comunitario. Este interés por el bien común me llevó a estudiar Relaciones Internacionales, con la aspiración de contribuir al desarrollo global en un puesto de liderazgo, posiblemente en organismos como el BID. Así, mi vida académica desde los 18 años, cuando inicié mis estudios, ya estaba orientada hacia el liderazgo. Graduada, ingresé a laborar a ULACIT a los 22, y desde entonces, el liderazgo ha sido una constante en mi trayectoria.
FactorLiderazgo.org: Hoy, ante el fenómeno global de creciente falta de confianza en las instituciones en general ¿tiene alguna pretensión política o técnica dentro de algún rol en el Estado?
Silvia Castro: He participado en diversas iniciativas y contribuido con personas que me lo han solicitado, siempre con la visión de ayudar y divulgar ideas en las que tengo convicción, incluso colaborando con entidades competidoras si es necesario. Como ejemplo, dirigí la campaña de mercadeo para Lineth Saborío en la precandidatura de las elecciones pasadas, y ganamos. Sin embargo, nunca ha sido con la expectativa de obtener un puesto político o en el Estado. He declinado amablemente ofrecimientos de diversa índole, ya que mi misión principal es liderar la institución que presido, donde aún tengo mucho por hacer. El tiempo es limitado, y mi rol como líder educativa, madre de una niña pequeña y la reciente presidencia de AmCham (que, aunque un puesto político, lo veo como un aporte a un sector vital para el país) me han llevado a decidir que esa ha sido suficiente exposición política.
Valores innegociables
FactorLiderazgo.org: ¿En qué valores innegociables se basa su ejercicio de liderazgo?
Silvia Castro: Más allá de la integridad, que engloba múltiples conceptos, el ejercicio de mi liderazgo se basa en la responsabilidad como valor innegociable. Para mí, ser responsable significa asumir plenamente las consecuencias del trabajo de mi equipo, no solo las mías. Esta es una debilidad común en muchos puestos de dirección, donde se tiende a culpar a otros por los fracasos. Un líder responsable es accountable, rinde cuentas y es consecuente, entendiendo que, aunque no sea personalmente responsable de cada decisión operativa, sí lo es de supervisar que el trabajo de sus colaboradores cumpla con las expectativas de la organización. Este principio aplica tanto en el sector privado como en el público.
“La integridad y la responsabilidad son la brújula que guía cada decisión. Sin ellas, no hay liderazgo sostenible.”
Propósito e impacto del liderazgo
FactorLiderazgo.org: ¿Qué causa anima hoy su liderazgo?
Silvia Castro: La habilitación de oportunidades para quienes no las tienen. Para mí, el liderazgo no es el poder de hacer, sino el poder de habilitar para que otros puedan hacer lo que quieran. Es una concepción de servicio.
FactorLiderazgo.org: ¿Qué rol cree que juega el liderazgo en el desarrollo de Costa Rica?
Silvia Castro: El liderazgo juega un papel crítico en el desarrollo de Costa Rica, y su ausencia es grave. Necesitamos líderes que no solo sean competentes, sino que también encarnen un conjunto de valores y habilidades esenciales. Observo una carencia significativa en la escucha activa, donde la indisposición a comprender genuinamente otras perspectivas —lo que en inglés se denomina perspective-taking— es evidente. Esto se acompaña de una falta de humildad, así como de deficiencias en la capacidad de toma de decisiones y resolución de problemas. Sin embargo, la ausencia de valores es, para mí, el aspecto más preocupante y grave.
FactorLiderazgo.org: Y es un poco de lo que estamos careciendo a nivel sociedad, ¿no?
Silvia Castro: Efectivamente, es una carencia que se refleja a nivel social, y nuestros líderes son, en muchos casos, un espejo de esta realidad. Cuando un líder no prioriza la transparencia, la rendición de cuentas o la humildad, se establece un precedente negativo. Las personas emulan a sus líderes, y un comportamiento que carece de respeto, educación o los valores fundamentales que hemos discutido, incide lamentablemente en los seguidores. La tónica actual en nuestro país se caracteriza por el irrespeto y una falta de liderazgo valiente, donde se prefiere la intriga y el silencio a la franqueza. Personalmente, siempre preferiré la confrontación directa y honesta a la estrategia de socavar a otros a sus espaldas.
FactorLiderazgo.org: Liderazgo es resultados: económicos, sociales, ambientales. ¿Cuál ha sido el impacto más relevante de su liderazgo en cualquier entorno?
Silvia Castro: Mi impacto más relevante ha sido la profesionalización del sector educativo privado. Cuando ingresé a trabajar en ULACIT (a mis 22 años), era un sector inmaduro, con una oferta educativa básica. Al asumir la dirección de ULACIT a los 27 años, establecí un nuevo estándar de desempeño que obligó a todo el sector a reaccionar y elevar su calidad. El hecho de que ULACIT haya logrado posicionarse en el ranking mundial sin recibir fondos públicos es un testimonio de este esfuerzo. Esta profesionalización no solo me impulsa a buscar la mejora continua, sino que también eleva al sector en su conjunto.
Este impacto trasciende lo educativo. Las empresas de inversión extranjera directa que llegan al país ahora evalúan a los proveedores de talento de manera objetiva, sin prejuicios entre instituciones públicas o privadas. Reconocen el esfuerzo de quienes hemos trabajado sin sesgos, lo que ha contribuido significativamente al ingreso de inversión extranjera directa. Nuestro sector está respondiendo a las demandas de la economía, generando un aporte considerable al PIB, al desarrollo económico y al bienestar social del país.
FactorLiderazgo.org: Pensando en los próximos tres años, ¿qué visión tiene para ULACIT?
Silvia Castro: El reciente cambio de gobierno, el primero en mi memoria en favorecer la iniciativa privada, ha disipado ataduras ideológicas significativas. Aunque persisten resistencias burocráticas, la nueva dirección está permitiendo que las cosas avancen. Para ULACIT y el sector educativo en general, esto significa una oportunidad para responder a las necesidades del país con la agilidad que debimos tener hace décadas. Nuestra vocación es clara: ser la universidad líder en ciencia y tecnología y áreas afines, anticipando y preparando proactivamente a nuestros estudiantes para las demandas y oportunidades futuras del mercado global. Queremos posicionarnos como el “Tec” del sector privado Esto generará una contribución enorme al progreso de Costa Rica y a su posicionamiento global.
FactorLiderazgo.org: ¿Qué retos y desafíos ve en los cambios disruptivos que tienen que ver con la IA, por ejemplo, y cómo la educación debe prepararse para ellos?
Silvia Castro: Es imprudente pretender predecir con exactitud las habilidades necesarias para los próximos cinco años, dada la vertiginosa transformación tecnológica, especialmente con el advenimiento de la superinteligencia artificial. Esta promete alterar la existencia humana de formas sin precedentes, impactando profundamente modelos de negocio y paradigmas de aprendizaje. Sin embargo, una constante es innegable: la necesidad de conocimiento se intensificará. Lejos de disminuir, la demanda de una comprensión profunda aumentará, lo que, si se gestiona adecuadamente, representa una oportunidad fenomenal para la humanidad. Podremos lograr un mayor impacto, fomentar la pasión, la creatividad y una contribución más significativa. Mi optimismo radica en ver estas transformaciones no como amenazas superiores a las del pasado, sino como catalizadores que exigen una mayor claridad estratégica y una participación activa de todos. A diferencia de innovaciones previas como Internet o el GPS, cuya dirección fue dictada por élites, la evolución de la IA está descentralizada, exigiendo una capacidad colectiva mucho más amplia para su uso apropiado. Este es, sin duda, el mayor reto social y empresarial que enfrentaremos.
FactorLiderazgo.org: En los últimos 60 años ha habido grandes promesas de cerrar brechas de riqueza y desarrollo entre países de la OCDE y Latinoamérica, los recientes hitos: democratización internet, IA Generativa prometen lo mismo, sin embargo esta brecha se sigue ampliando y es justamente el propósito que nos mueve: ¿cómo contribuir a ser protagonistas de estas disrupciones y no solo consumidores?
Silvia Castro: Absolutamente. El reto central de ULACIT es transformar a los estudiantes de meros consumidores de tecnología en verdaderos protagonistas y desarrolladores de cambio. Por ello, en septiembre lanzamos carreras universitarias en IA (bachillerato y licenciatura), y anunciaremos más disciplinas en enero. Es crucial desmentir la idea errónea de que la inteligencia artificial anula la necesidad de formación universitaria. Al contrario, la educación superior es indispensable para que las personas puedan ser usuarios avanzados y desarrolladores competentes de estas tecnologías.
Existe una responsabilidad global, que podemos llamar ecosistema, coalición o responsabilidad cívica, de entender que sin competencias básicas, como la capacidad de formular un buen prompt o estructurar un argumento, la interacción con la IA será superficial. La computadora requiere instrucciones precisas; si no sabemos qué necesitamos, no podemos dirigirla eficazmente. Esto es solo el uso más básico, y la falta de estas competencias ya limita la adopción tecnológica. No podemos permitirnos estar fuera de la conversación global sobre el futuro del mundo. Sin el conocimiento y las competencias adecuadas, seremos espectadores, no participantes activos en la mesa de decisiones.
Mi sueño es que Costa Rica, dada su escala, pueda unirse en un consenso nacional. El obstáculo no es material, sino cultural y mental. Necesitamos desarrollar la capacidad de juzgar ideas y rumbos de forma autónoma, sin depender de que otros nos digan qué pensar. Esto se traduce en la necesidad crítica de fomentar el pensamiento crítico, la comunicación efectiva, el pensamiento lateral y la creatividad. Y, fundamentalmente, la integridad debe ser la brújula inquebrantable que nos guíe en este incierto pero prometedor futuro.
Mentores e influencias
FactorLiderazgo.org: ¿Qué líderes reconocidos públicamente -contemporáneos o históricos- admira y por qué?
Silvia Castro: Martin Luther King Jr., Nelson Mandela y Mahatma Gandhi se destacan de manera singular. La cualidad fundamental que los une, y que profundamente admiro, es su inquebrantable integridad. Más allá de sus extraordinarias capacidades de comunicación —como el icónico discurso “I Have a Dream” de Luther King, que uso en mis clases de Retórica como una obra maestra de persuasión—, lo que realmente los distingue es esa trascendencia y conexión profunda con sus principios y una fuente superior, lo que para mí es verdaderamente impresionante.
Sin embargo, mi aprendizaje sobre liderazgo se extiende a todas las personas y experiencias. Soy una observadora atenta, siempre analizando no solo el texto, sino también el subtexto, el lenguaje no verbal, las inferencias y las implicaciones de cada interacción. Esto me permite comprender qué hace a una persona efectiva en la “venta” de sus ideas, una faceta crucial del liderazgo. La capacidad de persuasión y credibilidad se construye sobre el conocimiento y la competencia, pero también sobre la habilidad de conectar emocionalmente con las personas, de hablarles al corazón, y de ofrecer un razonamiento lógico que impulse la toma de decisiones y la resolución de problemas de manera racional.
FactorLiderazgo.org: ¿Quién ha sido su mentor más influyente?
Silvia Castro: De mi padre, admiro y he heredado el amor por el aprendizaje, la intelectualidad, la razón; él ha sido mi principal inspiración en esa línea. Y no puedo dejar de reconocer a mi madre, quien ha jugado un papel fundamental. La cualidad número uno que aprendí de ella es la perseverancia (el “grit”, esa determinación inquebrantable), su ética de trabajo incansable, su habilidad para gestionar múltiples tareas simultáneamente, y su profunda comprensión de que, más allá de lo racional, existe un espacio vital para lo emocional, que es lo que verdaderamente moviliza a las personas a la acción. Ella representa el corazón y la bondad en mi formación de liderazgo.
La mentoría que mi padre me dio fue muy interesante porque nunca me dijo lo que tenía que hacer. Si algo me enseñó es que el liderazgo consiste en construir confianza en las personas con las que uno trabaja, en hacer que se sientan dueñas de lo que hacen. La mayor lección fue la que él me dio, simplemente confiando en mi capacidad, mi ética y mi integridad.
Cuando ya no esté en este rol, ¿qué patrón de comportamiento de su equipo demostrará que su liderazgo fue significativo?
Cuando me vaya, quiero que la gente en mi organización continúe debatiendo apasionadamente, con datos y evidencia, para mejorar la transparencia del gobierno. Si siguen haciendo preguntas difíciles, si se niegan a aceptar el status quo y si continúan empujando los límites para servir a la ciudadanía, eso será la prueba de que mi liderazgo fue significativo.
El Poder de la Espiritualidad en el Liderazgo
FactorLiderazgo.org: ¿Hay alguna experiencia personal que haya moldeado decisivamente su ejercicio de liderazgo?
Silvia Castro: Contrario a la expectativa de un bestseller o un artículo específico, lo que ha moldeado decisivamente mi ejercicio de liderazgo es una profunda incursión reciente en la espiritualidad. Esta transformación personal me ha llevado a redefinir mi comprensión del propósito de vida y el legado, impactando directamente mi visión del liderazgo.
Ahora percibo las organizaciones no solo como entidades enfocadas en resultados, sino como comunidades donde las personas —nuestras “familias” profesionales— merecen protección, acompañamiento, paciencia y oportunidades. Si bien una perspectiva ética puede sustentar esto, la conexión con temas existenciales y espirituales eleva la relevancia del trabajo. Ya no se trata solo de implementar un programa de becas, por ejemplo, sino de comprender las implicaciones de esa transformación sobre las familias de los egresados, la sociedad y la comunidad, visualizando el efecto dominó que genera cada acción. En este sentido, mi enfoque de liderazgo ha evolucionado significativamente.
FactorLiderazgo.org: ¿Cómo, cuándo y por qué introdujiste esta espiritualidad, algo que se asemeja a la sostenibilidad que hoy se ha impuesto, el triple impacto en nuestras actividades?
Silvia Castro: La integración de la espiritualidad en mi vida y, por extensión, en mi visión de liderazgo y el concepto de triple impacto, es una narrativa profundamente personal, pero fundamental para comprender mi filosofía. Aunque algunos detalles son íntimos, su esencia es crucial para mi perspectiva.
Mi trayectoria está marcada por experiencias que considero milagrosas: sobreviví al cáncer, una enfermedad que me impidió tener hijos biológicos, y sin embargo, hoy soy madre de tres. Esta última parte es un testimonio de fe y una resiliencia inquebrantable. La decisión de buscar la maternidad de forma independiente, acercándome a los 40 años, me llevó a un diagnóstico de cáncer que, paradójicamente, salvó mi vida. Tras superar la enfermedad y enfrentar la imposibilidad biológica de tener hijos, me encontré con obstáculos institucionales para la adopción.
Fue en este punto de profunda incertidumbre y anhelo que una serie de eventos extraordinarios comenzaron a desplegarse. Un sueño vívido me habló de una hija en camino, y la sincronicidad de un encuentro fortuito en un retiro de sanación, donde una desconocida compartió una historia sorprendentemente similar a la mía, reforzó mi convicción. Su consejo de “seguir orando” resonó con mi propia plegaria de “Señor, hazme instrumento de tu paz”. Este camino me llevó a un milagro personal: dos semanas después de expresar mi deseo a mi ginecólogo, recibí la llamada que anunciaba la llegada de mi hija, Camila, cuyo nombre, al descubrirlo, significa “la que está a la par de Dios”. Además, el hombre que inicialmente se ofreció a ayudarme en mi búsqueda de la maternidad, se convirtió en mi esposo y padre de nuestros tres hijos, apoyándome incondicionalmente durante mi enfermedad.
Estas vivencias transformaron mi agnosticismo en una profunda creencia. Me enseñaron que la vida y el propósito trascienden lo puramente racional y material. Esta convicción se traduce directamente en mi liderazgo y en la promoción del triple impacto: la comprensión de que el éxito no solo se mide por lo económico, sino también por el impacto social y ambiental. Es la integración de la fe, la resiliencia y la profunda conexión humana lo que me impulsa a buscar soluciones que sirvan a un propósito mayor, reconociendo que los verdaderos “milagros” en la gestión y los negocios a menudo surgen de la visión, la perseverancia y un compromiso inquebrantable con valores trascendentes.
Aciertos, errores y aprendizajes
FactorLiderazgo.org: ¿Cuál ha sido su mayor acierto en el ejercicio como líder y qué aprendió de él?
Silvia Castro: Mi mayor acierto como líder se remonta a una decisión fundamental al inicio de mi carrera: optar por construir un modelo universitario que priorizara la calidad y el legado sobre la rentabilidad financiera a corto plazo. Proveniente de una estirpe educativa —mi abuelo fundó las Escuelas Castro Carazo en 1936—, el honor del apellido y la coherencia con los valores familiares fueron imperativos. A pesar de conocer vías para generar ingresos más rápidamente, elegí un camino que demandaba mayor esfuerzo y sacrificio, enfocándome en asegurar la excelencia de docentes y recursos antes de expandir la oferta académica. A largo plazo, esta apuesta estratégica ha rendido frutos invaluables: nos ha posicionado como la universidad número uno en Centroamérica y la única privada en el ranking mundial. Este logro es la prueba de que un trabajo bien hecho, centrado en formar líderes que impacten positivamente el país, genera un orgullo y una paz que trascienden el volumen de estudiantes. Aprendí que la integridad y la visión a largo plazo son los pilares de un éxito sostenible y significativo.
FactorLiderazgo.org: ¿Qué logro o transformación que haya liderado la enorgullece más?
Silvia Castro: En un plano más de negocio, me enorgullece enormemente haber liderado a la organización a lograr crecimientos sostenidos de más del 30% en los últimos tres años. Este indicador refleja la eficacia de nuestras estrategias y el compromiso de todo el equipo.
FactorLiderazgo.org: ¿Cuál ha sido el mayor error de liderazgo que ha cometido y qué aprendió de él?
Silvia Castro: Mi mayor error de liderazgo ocurrió tras la pandemia, cuando tuve que apartarme temporalmente de la organización debido a la enfermedad de mi marido. La decisión de contratar a un gerente para mi reemplazo resultó ser mi mayor lamento. Me sentí profundamente defraudada por su gestión, que llevó a la institución a una situación crítica, peor a los desafíos financieros que enfrentamos en mis inicios.
Sin embargo, este error se transformó en mi mayor aprendizaje. Me hizo reconocer mi propia capacidad y la fe que no había depositado en mí misma en ese momento. Aunque lo seleccioné a través de un head hunter de primer nivel, creyendo que superaría mi gestión, la experiencia me demostró lo contrario. Al regresar, me encontré con una institución irreconocible, pero logré un turnaround que ha sido elogiado por la junta directiva por su velocidad y magnitud, revirtiendo el 90% del daño en un año, con la expectativa de completarlo en seis meses más.
Paradójicamente, su gestión también me aportó algunas lecciones valiosas sobre cómo abordar ciertos problemas que yo no dominaba. Esto complementó mi aprendizaje y me dejó con una sensación de empoderamiento y una claridad renovada sobre el rumbo futuro de la organización. Mi mayor acierto fue, en última instancia, haber rectificado esa decisión y haber liderado la recuperación con éxito.
FactorLiderazgo.org: ¿Cómo crees que ha cambiado tu gestión de liderazgo en distintas coyunturas y más contándome todos estos grandes hitos que ha habido en los últimos años?
Silvia Castro: Mi gestión de liderazgo ha evolucionado significativamente, transitando de una etapa inicial marcada por la inseguridad y la búsqueda de validación externa, a una fase actual cimentada en la confianza interna. En mis primeros años, aunque siempre procuraba hacer lo mejor, existía una incertidumbre sobre la corrección de mis decisiones. Hoy, esa preocupación por la opinión ajena ha disminuido considerablemente. Lo fundamental es ser genuino, honesto y coherente con los valores que he compartido, pues son estos los que realmente impulsan el éxito. He abandonado la adhesión rígida a teorías o “bestsellers” de liderazgo para confiar más en mi intuición y experiencia. Esta evolución me ha dotado de una mayor asertividad y convicción en las decisiones que tomo, lo cual marca una diferencia fundamental en mi estilo de liderazgo.
FactorLiderazgo.org: ¿Qué hábito o creencia sobre liderazgo abandonó en los últimos 10 años y por qué?
Silvia Castro: En los últimos 10 años, abandoné la creencia de que existe una “receta única” de liderazgo aplicable a todas las situaciones. Específicamente, la noción de evitar el micromanagement a toda costa, tan prevalente en la literatura de liderazgo, tuvo que ser reevaluada. Al encontrarme con una organización post-pandemia, con un personal completamente nuevo, una cultura erosionada y políticas y procedimientos desmantelados, fue imperativo adoptar un enfoque más directo. En ese contexto, lo que algunos podrían calificar de micromanagement —es decir, involucrarse en tareas operativas para modelar y guiar— se volvió esencial para la reconstrucción institucional. No se trata de una práctica permanente, pero comprendí que hay coyunturas críticas donde es necesario hacer lo que la teoría convencional desaconseja, adaptando el estilo de liderazgo a las circunstancias únicas y a la necesidad de modelar activamente la cultura y los procesos deseados.
FactorLiderazgo.org: ¿Qué dilema ético enfrentó como líder y cómo lo resolvió?
Silvia Castro: He enfrentado múltiples dilemas éticos, especialmente en el ámbito político, donde se ha intentado silenciar la verdad para proteger reputaciones. Asumir el costo personal y reputacional de defender lo correcto nunca es fácil, pero lo he hecho. Un caso puntual ocurrió tras mi doctorado en la Universidad de Pensilvania en 2010. Mi tesis contenía hallazgos sobre los costos y la falta de transparencia presupuestaria en las universidades públicas, información que generó una fuerte controversia al ser divulgada en una entrevista.
Esto desató una campaña de ataques mediáticos contra mi persona y mi institución, pintándome como “enemiga de la educación pública”. El dilema era claro: callar ante las falsedades o replicar, asumiendo las consecuencias. Elegí defender la verdad. Años después, una figura influyente de ese mismo grupo, que nunca me atacó directamente, se disculpó, reconociendo la injusticia cometida en mi contra y validando la veracidad de mis afirmaciones. Esta experiencia reafirmó mi convicción de que la integridad y la defensa de la verdad son innegociables, a pesar de los costos reputacionales inmediatos.
FactorLiderazgo.org: ¿Qué has tenido que desaprender para seguir siendo una líder vigente?
Silvia Castro: Para mantener la vigencia como líder, la reinvención cotidiana y el “desaprendizaje” constante son esenciales. Mi práctica diaria comienza con una pregunta fundamental: si estuviera administrando mi institución por primera vez hoy, ¿qué acciones emprendería? Este enfoque me permite despojarme de preconcepciones y abordar los desafíos desde una perspectiva fresca, alineada con mis prioridades y valores fundamentales. Me obliga a utilizar todas las herramientas disponibles para la resolución de problemas, sin adherirme a soluciones preestablecidas. Esta metodología fomenta una flexibilidad crucial, permitiéndome adaptarme continuamente y desaprender para seguir siendo relevante en un entorno en constante evolución.
LIDERAZGO COMO CAPACIDAD ORGANIZACIONAL
FactorLiderazgo.org: Para apreciar el liderazgo como motor de desarrollo hay que verlo como capacidad organizacional, entonces ¿qué procesos, métodos, herramientas has implementado y aplicas en ULACIT para asegurar el flujo de líderes requeridos para prosperar, por ejemplo en la era digital o que no te pase lo que pasó con tu peor desacierto?
Silvia Castro: En ULACIT, la inversión en nuestro capital humano es la piedra angular para asegurar el flujo de líderes. Esto trasciende el desarrollo profesional tradicional; implica una inversión significativa de tiempo en el acompañamiento, la comunicación efectiva y, crucialmente, la escucha activa. Modelar una escucha empática y una respuesta constructiva es fundamental. Buscamos fomentar un ambiente donde los desaciertos sean vistos como oportunidades de aprendizaje, y donde se reconozca que detrás de cada colaborador hay un individuo con necesidades, motivaciones y aspiraciones únicas. Entender estos “universos” individuales —qué los motiva, qué necesitan (ya sea conocimiento, respaldo, confianza, o el respeto por su tiempo familiar)— es el trabajo esencial del líder. Estas prácticas son la mayor contribución que podemos hacer al personal, construyendo una capacidad organizacional resiliente y adaptable a la era digital, y mitigando riesgos futuros.
FactorLiderazgo.org: ¿Cómo la inteligencia artificial o nuevas tecnologías impactan o podrían impactar la forma en que se ejerce el liderazgo en la ULACIT o en la industria de la educación?
Silvia Castro: La inteligencia artificial y las nuevas tecnologías están transformando el ejercicio del liderazgo al actuar como herramientas poderosas que facilitan el trabajo y la toma de decisiones. Su principal impacto radica en la capacidad de liberar tiempo valioso, permitiendo a los líderes dedicarse a la reflexión estratégica y a tareas de mayor valor creativo. Esto convierte el trabajo en una experiencia más enriquecedora y estimulante. Si bien las tareas operativas pueden ser delegadas a la IA, liberando a quienes prefieren roles menos rutinarios, los líderes y equipos más creativos encontrarán una mayor satisfacción al disponer de espacio para el pensamiento innovador y la valoración de aspectos que la inteligencia artificial aún no puede replicar. Es fundamental saber utilizar estas herramientas apropiadamente para maximizar estos beneficios.
FactorLiderazgo.org: ¿Qué tipo de liderazgo consideras que necesitan las organizaciones de Costa Rica y de la región para prosperar en todo lo que se viene o lo que ya está, pero que cada vez va a ser una evolución exponencial?
Silvia Castro: Las organizaciones en Costa Rica y la región requieren un liderazgo capaz de establecer y articular una visión inspiradora que genere entusiasmo y un propósito elevado en el equipo. Es fundamental que este liderazgo estimule intelectualmente a los colaboradores, desafiando constantemente el statu quo para promover la superación, el aprendizaje continuo y la generación de mayor valor. Adicionalmente, el líder debe demostrar una profunda consideración por cada ser humano, comprendiendo las necesidades individuales más allá de las expectativas colectivas, y conociendo la realidad y experiencia de vida de cada miembro. Finalmente, el liderazgo debe ser ejemplar; somos influencers dentro de nuestras organizaciones. Inspirar respeto, coherencia y confianza a través de nuestras acciones es crucial para moldear el comportamiento y la cultura organizacional, reflejando así un liderazgo integral y efectivo.
FactorLiderazgo.org: ¿Hay alguna práctica común en el Liderazgo que consideres esté sobrevalorada o que sea dañina?
Silvia Castro: Sí, considero sobrevalorada y potencialmente dañina la insistencia en que las personas deben comunicarse exclusivamente a través de sus jefaturas directas. Esta obsesión por la jerarquía, que prohíbe o desincentiva la comunicación directa con niveles superiores, realza la estructura por sí misma en lugar de comprender los roles multifacéticos. El líder no es solo un aprobador final, sino también un stakeholder más en el proceso. Todos los miembros de la organización, en diferentes niveles, son stakeholders y deberían participar en las distintas etapas de la toma de decisiones, no solo en la fase final de aprobación. La ausencia de una comunicación abierta y fluida, más allá de las líneas jerárquicas rígidas, obstaculiza la agilidad, la innovación y la eficacia organizacional.
EL EQUIPO COMO REFLEJO DEL LÍDER
FactorLiderazgo.org: ¿Cuál es la misión del equipo que lideras? La razón de ser del equipo.
Silvia Castro: La misión de mi equipo gerencial es traducir la visión estratégica de la organización en planes de trabajo concretos. Mi requisito principal para consolidar este equipo es que sus miembros posean una inteligencia que les permita aprender y adaptarse rápidamente, más allá del conocimiento previo. Acompaño este potencial con un liderazgo que busca alinear perspectivas: si compartimos la misma información y análisis, las conclusiones serán similares. Las diferencias significativas en la toma de decisiones suelen surgir de la falta de información o de la capacidad analítica, no de la inteligencia. Para fomentar la innovación, involucro a los líderes de área en la exploración de nuevas ideas, asegurando que todos accedamos a la misma información y construyamos juntos las soluciones, lo que nos permite trascender las ideas individuales y fortalecer la apropiación colectiva.
FactorLiderazgo.org: Por tu poder de influencia ¿no sentís que podés inhibir las opiniones del resto de la forma que me describiste? ¿O las dinámicas implican la discusión?
Silvia Castro: Mi equipo está compuesto por lo que yo llamo “líderes Alfa”; no se intimidan fácilmente por la opinión de la dirección. Las dinámicas de nuestro equipo están diseñadas para fomentar la discusión y el debate robusto. Las reglas del juego son claras: no contrato “yes-men” ni “yes-women”. Espero y valoro que mis líderes me devuelvan las ideas con la misma franqueza con la que yo las presento, asegurando un ambiente de diálogo abierto y constructivo.
FactorLiderazgo.org: ¿Cómo fichas a alguien clave para formar parte de tu equipo? ¿Cuáles serían las reglas de funcionamiento que son innegociables en ese equipo?
Silvia Castro: Al fichar a alguien clave, busco personas que demuestren una inteligencia que va más allá del conocimiento técnico: la capacidad de replicar, defender su postura y argumentar cuando disienten, incluso con la dirección. Para que estas interacciones se den, es fundamental un ambiente seguro, que yo como líder construyo reconociendo mis propias limitaciones y errores. Mi disculpa pública al personal por la elección del gerente anterior es un ejemplo de cómo la humildad fortalece la confianza. Las reglas de funcionamiento innegociables en mi equipo son la honestidad —decir las cosas tal cual se ven—, de la cual derivan la lealtad, la coherencia entre lo que se piensa y se hace, y la consecuente ejecución de los compromisos.
FactorLiderazgo.org: Me imagino que entonces las diferencias, lejos de ser un tema confrontativo, es la generación de la abrasión creativa, la base de la innovación.
Silvia Castro: Exactamente. La diversidad es trascendental y, aunque no siempre fácil, es la base de la abrasión creativa y la innovación. Busco activamente la diversidad de perspectivas, incluyendo a profesionales con experiencias variadas, incluso de instituciones competidoras, porque sus aportes enriquecen enormemente el panorama y me ayudan a identificar puntos ciegos. Para que esta diversidad funcione eficazmente, es indispensable cultivar la integridad, el respeto, la capacidad de escucha, la paciencia y, sobre todo, la confianza. La confianza es la clave que multiplica el talento y la efectividad de un equipo, transformando las diferencias en una fuente poderosa de valor.
FactorLiderazgo.org: ¿Quiénes componen y qué rol desempeña este equipo central tuyo?
Silvia Castro: Mi equipo gerencial central se compone de cuatro líderes, estructurados de manera similar a las organizaciones empresariales. Incluye un Chief Financial and Operations Officer, un Chief Growth Officer (a cargo de Mercadeo, Ventas y Desarrollo de Negocio), la Rectora que funge como Chief Product Officer, y un Chief Student Experience Officer. Este último rol, equiparable a la posventa en el ámbito corporativo, es crucial para garantizar la excelencia en el servicio al cliente y la experiencia del estudiante, y su presencia en el más alto nivel de la universidad subraya nuestra prioridad en este aspecto.
FactorLiderazgo.org: Si mañana tuvieras que intercambiar roles con alguien de tu equipo por un mes, ¿cuál elegirías y qué esperarías descubrir en ese rol?
Silvia Castro: A lo largo de mi trayectoria, he tenido la oportunidad de asumir y supervisar las responsabilidades de todos estos roles en diferentes momentos, especialmente durante las múltiples reorganizaciones de la institución y cuando la organización era más pequeña y requería una gestión más hands-on. Por lo tanto, ningún rol me es completamente ajeno. Sin embargo, si tuviera que elegir uno con el que me identifico más profundamente, sería el rol académico. Con más de 25 años de experiencia docente, siento una gran afinidad con los estudiantes y profesores, y en algún momento me gustaría volver a dar clases.
FactorLiderazgo.org: ¿Hay algún líder que vos quisieras destacar, no por su cargo, sino por el impacto silencioso que se habla de lo que provoca?
Silvia Castro: Absolutamente. Quisiera destacar a Alejandra Quirós, mi mano derecha. Su impacto fue crucial durante una crisis significativa: el cambio de nuestro sistema ERP. El nuevo sistema, implementado por el gerente anterior, falló, lo que nos obligó a matricular a más de 7,000 estudiantes manualmente. Alejandra lideró la monumental tarea de transformar nuestra institución virtual para gestionar este proceso a pie, de una manera eficiente y coherente, salvando la operación. Su liderazgo silencioso y efectivo en ese momento crítico, fue indispensable.
LEGADO Y TRASCENDENCIA
FactorLiderazgo.org: Legado y trascendencia: ¿Qué impacto te gustaría tener en el desarrollo de los futuros líderes?
Silvia Castro: Me llena de profundo orgullo y satisfacción encontrarme con egresados de ULACIT en diversas organizaciones que me dicen: “Mire, yo soy de ULACIT”. Esto confirma que hemos logrado nuestro objetivo: facilitarles las herramientas para que puedan dedicarse a lo que les apasiona.
Nuestro impacto en el desarrollo de futuros líderes se cimenta en una transformación curricular iniciada en 1999, donde incorporamos un número significativo de cursos de estudios generales, ahora denominados cursos de desarrollo profesional. Estos programas se centran en el desarrollo de competencias blandas, diferenciando a nuestros egresados. A través de metodologías como el aprendizaje basado en proyectos y el trabajo en equipo, cultivamos habilidades no solo técnicas, sino también humanas, que considero el 100% de la fórmula del éxito para el liderazgo y la contribución en cualquier ámbito.
FactorLiderazgo.org: Si pudieras dejar solo una enseñanza, ¿cuál sería?
Silvia Castro: Mi enseñanza fundamental sería: siempre hay que soñar lo imposible. Nunca permitas que nadie te diga que un sueño es inalcanzable ni que te lo destruya. Esa convicción es lo más importante.
FactorLiderazgo.org: Si el liderazgo fuera una competencia que se pudiera aprender en una sola lección magistral a tu cargo, ¿cuál sería su contenido?
Silvia Castro: Si tuviera que impartir una única lección magistral sobre liderazgo, su contenido principal sería la integridad. Es la brújula esencial, la razón de ser que guía cada acción. No se trata solo del “cómo” se hacen las cosas, sino del “por qué” y el “qué” se hace, siempre con esa coherencia moral. Si las personas comprenden y aplican este compás, podrán tomar decisiones sin perder su norte.
FactorLiderazgo.org: Cuando ya no estés en este rol, ¿qué patrón de comportamiento de tu equipo demostraría que tu liderazgo fue significativo?
Silvia Castro: Demostraría que mi liderazgo fue significativo si la institución continúa siendo innovadora y mantiene su esencia de contribución al país, adhiriéndose a principios como la calidad, la responsabilidad, la equidad, la diversidad y el fomento de espacios seguros y sostenibles. Estas contribuciones son distintivas de ULACIT. Si la institución logra avanzar consistentemente en ser innovadora, socialmente responsable, y en ofrecer crecimiento y oportunidades a su gente, consideraría que mi objetivo se ha cumplido.
FUTURO DEL LIDERAZGO
FactorLiderazgo.org: El tipo de liderazgo que necesitan nuestras organizaciones para los próximos años.
Silvia Castro: Las organizaciones necesitan un liderazgo transformacional, capaz de inspirar a un equipo en torno a una visión compartida y de retar intelectualmente a las personas para que crezcan tanto profesional como personalmente. Este liderazgo debe desafiar el statu quo, fomentar la innovación continua y actuar como un modelo a seguir, o “influencer”, dentro de la organización. Es crucial que muestre empatía y una profunda consideración por cada individuo, reconociendo sus necesidades y potencial.
FactorLiderazgo.org: ¿Qué crees que se necesita en Costa Rica para sus próximos 25 años de sus líderes?
Silvia Castro: Para los próximos 25 años, Costa Rica requiere que sus líderes se capaciten más. Existe una notable impericia en muchos puestos de dirección, donde los nombramientos a menudo se basan en criterios ajenos a las competencias de liderazgo, lo que resulta en una gestión ineficaz. Es fundamental entender que el liderazgo es una competencia que se aprende y se desarrolla; si bien pueden existir rasgos de carácter innatos, el camino hacia un liderazgo exitoso exige una formación y un desarrollo continuos.
FactorLiderazgo.org: ¿Qué consejo le darías a personas con potencial de liderazgo o a la próxima generación de líderes?
Silvia Castro: El consejo que les daría es el mismo que les doy a mis hijos: “toma el camino menos transitado”, en línea con el poema de Robert Frost. Cuando la vida presenta una bifurcación entre un camino más fácil y uno más sinuoso, la tendencia humana es elegir la ruta más plana. Sin embargo, el camino más desafiante es el que, con mayor frecuencia, genera un aprendizaje más profundo, una satisfacción más duradera y resultados más significativos.
EJERCICIO DEL DILEMA ÉTICO
Pregunta: Supongamos que ULACIT desarrolla un software de inteligencia artificial con el potencial de optimizar radicalmente procesos clave (por ejemplo, en matrícula), aumentando su eficiencia en un 40%, pero se estima que dejará sin empleo a 150 colaboradores en un lapso de 6 meses. La junta directiva exige resultados y la competencia está a punto de lanzar productos similares. ¿Cómo lideras este dilema? ¿Qué factores son innegociables para usted en esa decisión final?
Respuesta: Ante un dilema de esta magnitud, mi factor innegociable sería el diseño e implementación de un programa integral de reskilling para los 150 colaboradores afectados, ofreciéndoles la oportunidad de realizar esta reconversión profesional dentro de la misma universidad.
Pregunta: ¿Qué métricas te guiarían en ese momento de tomar una decisión y llevarla a cabo?
Respuesta: Más allá de las métricas de eficiencia inmediata, la naturaleza del cambio es crucial. La inteligencia artificial no es una tendencia pasajera; es una transformación estructural y permanente. Por lo tanto, la métrica principal sería asegurar que las personas estén preparadas para enfrentar esta nueva realidad. Esto implica medir la efectividad del programa de reskilling en términos de colocación interna o externa, la adquisición de nuevas competencias por parte del personal, y la capacidad de la organización para adaptarse y prosperar en este nuevo entorno tecnológico. La prioridad es la preparación y el empoderamiento del talento humano frente a un futuro inevitable.










